Enfoque Gestalt DO

EL ENFOQUE GESTALT Y EL ENFOQUE SISTÉMICO EN LAS ORGANIZACIONES

La Gestalt se basa en el “aquí y ahora” y en el “darse cuenta”. Estos son sus dos pilares fundamentales y van indisolublemente unidos: el darse cuenta sólo puede tener lugar en el ahora y, a su vez, estar en el presente implica una consciencia abierta a lo que hay y al proceso en curso. Así, con el percatarse y la actualidad ponemos la atención en lo fenomenológico (lo que es obvio), facilitando el contacto y la toma de responsabilidad con la experiencia.

La consciencia es, en sí misma, impulsora del cambio. El enfoque Gestalt genera consciencia compartida en una organización mediante un proceso de aprendizaje que estimula la conexión con la realidad y ayuda a identificar lo que se necesita en el presente para intervenir en lo que está sucediendo y tomar decisiones eficaces.

Por otra parte, es necesario construir confianza desde las fortalezas de las competencias, y desde ahí apoyar y manejar las dificultades y las debilidades. Además, el enfoque holístico de la Gestalt permite aproximarse a temas inconclusos del pasado, encararlos, y seguir avanzando desde lo que sucede en el aquí y ahora.

El consultor de procesos Gestalt en organizaciones se usa a sí mismo como herramienta; es decir, desde una actitud de presencia íntegra y genuina, comparte selectivamente con el cliente las sensaciones, emociones y pensamientos que son relevantes y útiles para el proceso y la tarea. Impulsar un cambio requiere el reconocimiento de las diferencias y la capacidad de abrir un proceso de diálogo genuino y respetuoso con las múltiples realidades individuales que surjan. Por ello, se gestionan y comunican contenidos tangibles, y también se incluyen aquellos intangibles (nuevas dinámicas de relación, puntos de vista diferentes, flexibilidad, curiosidad, responsabilidad...) que se derivan del trabajo y de la presencia, y que influyen sobre la cultura de la organización, el proceso y las personas.

El enfoque sistémico se dirige a proporcionar respuestas creativas basadas en el reflejo de las relaciones, la visibilización de las interconexiones de la complejidad y el reconocimiento del todo y de las partes.

Un sistema se define como el conjunto de elementos en interacción entre ellos y de forma conjunta con el entorno. Cada elemento se puede observar y considerar de manera aislada, y sólo adquiere significado en la medida que es reconocido como parte integrante de un todo. Por tanto, cualquier consideración de un elemento aislado es parcial, y cualquier elemento puede verse como un sistema que, al mismo tiempo, forma parte de otro sistema mayor.

Una organización o un sistema se puede abordar como una unidad, y al mismo tiempo cada uno de sus elementos posee unas características específicas que reflejan su interrelación con el resto. Cada nivel del sistema refleja la complejidad de los otros niveles y las relaciones entre esos niveles son bidireccionales. Desde el enfoque sistémico el cambio en cualquier nivel repercute en otras partes del sistema. Por ello la tarea más importante del consultor es identificar el nivel donde la intervención inicial puede ser más útil y transformadora para todo el sistema.

La aplicación conjunta de los dos enfoques integra el enriquecimiento y la profundidad de la percepción con la conciencia de las relaciones que se establecen entre las personas y elementos que forman parte del sistema. De esta mejora cualitativa de la información se deriva una mejor comprensión de las situaciones, y la optimización de actuaciones, procesos y resultados, cuando los equipos y organizaciones trabajan juntos sobre una tarea común.