GESTALT EN ORGANIZACIONES

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La Gestalt en el Estado español tiene una larga trayectoria desde el punto de vista terapéutico. Son muchas las personas formadas en terapia Gestalt, pero no todas ellas son terapeutas o ejercen como tal. Se han formado o realizan procesos terapéuticos Gestalt personas inquietas que buscan su propio bienestar y desarrollo como personas o  el bienestar y el desarrollo de otros. Muchos y muchas son profesionales de la educación, la intervención social y de ayuda. También personas con responsabilidades en el mundo de la empresa, consultores o formadores de profesionales. Sin embargo, cuando hablas del enfoque Gestalt como una manera de intervenir en organizaciones la propuesta no es tan conocida, ni está tan articulada, aunque algunos consultores y consultoras ya incluyen en sus intervenciones algunos de sus principios y técnicas.

La Gestalt en organizaciones está ampliamente extendida en otras partes del mundo y se inicia en Estados Unidos, hace más de 30 años. Algunos referentes importantes son el Gestalt International Study Center (GISC) o el  Gestalt OSD de Cleveland.

Desde GESTALT DO (Desarrollo de Organizaciones),  seguimos la estela de las escuelas americanas y otros profesores/as con muchos años de experiencia como consultores/as, como Eugenio Moliní -que junto a Teresa Barbena, organizaron en Cataluña la primera formación de Gestalt en organizaciones-. Tenemos una perspectiva de intervención gestáltica y sistémica, esta combinación hace de las intervenciones una base idónea y fiable para el desarrollo de profesionales, grupos/equipos y organizaciones.

La intervención en organizaciones, independientemente del nivel del sistema del que se trate, se centra en poner toda la consciencia posible al servicio de la tarea o el objetivo marcado.  Se trata de procesos anclados en el presente, en los que sólo el hecho de tener una mayor consciencia de lo que está pasando y cómo influye en los individuos y su contexto, provoca cambios.

Incrementar la consciencia significa ampliar la mirada de una manera holística, es decir, observar los aspectos de una realidad grupal, organizacional y ver cómo se relacionan, entender cómo funciona el sistema y cómo las partes (que pueden verse afectadas o afectar) se relacionan entre sí para crear una visión más completa, la totalidad, o “campo” en términos de Kurt Lewin.

La mirada holística, a su vez, parte de la hipótesis de que todos los implicados/as están haciendo lo mejor que son capaces de hacer, dadas las condiciones de su contexto o campo. Todos somos parte de la cuestión a abordar, y todos, parte de las soluciones. Es preciso dejar a un lado: “buenos y malos”, “capaces o incapaces”, u otras ideas cargadas de juicios, que nos impide y nos limita en nuestra habilidad para comprender y encontrar formas de actuar o cambiar las cosas para conseguir una tarea común.

La Gestalt en  organizaciones  es una manera de influir en los otros y en nuestro entorno en un nivel más allá de lo individual. Nos proporciona elementos para una mejor comprensión y las habilidades necesarias para tratar y trabajar con temas y entornos sumamente complejos.